La donna è mobile

"Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino

El primer día de clase lloré desconsoladamente. Mis hermanas estaban en cursos superiores y nada iba a pasarme, pero eso entonces no era lo importante, ni muchísimo menos. Lo malo era lo grande que era el colegio, la fila, el uniforme, la Hermana, la aglomeración de gente y quién haría caso a lo mal que me sentía. Siempre he sido muy miedosa. Muchísimo. Pero detrás de mí, con una seguridad pasmosa, se colocó Luisa. Mi amiga Luisa. Y ya no se separó de mí ni en todo ese día, ni en los siguientes nueve años. Silenciosa, discreta, atendía cada uno de mis miedos y tejía sobre ellos una red de serenidad con paciencia propia de pescador. Parece mentira la seguridad de la que disponen algunas personas. Deben saberlo todo, al menos así lo parece. Y ella tenía el don de la tranquilidad. Yo apenas me metía en líos, era una niña muy buena. Dice mi madre que cuando era un bebé me dejaba en el parque y allí pasaba las horas muertas sin decir ni pío. Buenísima. Así que en el colegio tampoco solía pelearme con nadie. Al revés. Era la campeona de saltar a la goma porque tengo, tenemos todas, unas piernas larguísimas y las M. (que así éramos y somos conocidas en las reuniones de antiguas alumnas donde aún las monjas más viejas se acuerdan de todas) fuimos míticas en el colegio por nuestra capacidad para la rítmica, el baloncesto, bueno, todas esas tonterías que se hacen de pequeña y que ahora nos costarían un disgusto. El pino, el pino-puente, la rosca, eso. Así es que mamá tenía que pintar la casa cada dos por tres. Con cinco niñas haciendo esas tonterías todo el día, la mujer no paraba de pintar, pero reñirnos, apenas nos reñía. Ella sí que es buena. Buena de hacer a los que están a su alrededor mejores, de ese tipo de bondad. Y en fin, a Luisa le gustaba mucho venir a casa y aunque temía a mi padre como a una vara verde y prácticamente saltaba el marco de la puerta de su despacho para que no la viera, le encantaba encerrarse conmigo en el baño y que yo le hiciera una demostración de todos los secretos de belleza que había aprendido de las cuatro señoritas que tenía por encima. Ya ves tú. Porque las chicas somos muy reacias a compartirlos y a ellas había que sacárselos con sacacorchos. Qué misterio, hasta que pillé a mi hermana A. pasándose una cuchilla y comprendí como podía ser posible que no tuviera un solo pelo en las piernas. Luisa siempre sonreía. Ella no tenía hermanas, sólo hermanos y más pequeños y todos estos tesoros debían suponerle un mundo. Ella me consolaba y yo la encantaba. Empate a cero. Luisa y yo seguimos direcciones distintas una vez acabamos la etapa escolar. Después llegó el instituto. Allí también encontré una amiga el primer día y no me separé de ella prácticamente hasta el último. Mariángeles. A Mariángeles y a mí nos gustaba escuchar las mismas canciones y cantarlas muy alto. Cuando tuvimos edad para conducir a ella le compraron un Peugeot 205 blanco y solíamos dar vueltas y más vueltas por la ciudad, sólo por el placer de escuchar y cantar las canciones de Yentl, o en realidad, cualquier de Barbra, o de Whitney. Tenía una familia extraordinaria, igual que Luisa, su padre y su madre se querían muchísimo, se les veía, y cada vez que me invitaban a sus comidas familiares yo soñaba haber pertenecido a esa casta de siempre y que todo para mí, esa felicidad y esa complicidad de años, era tan habitual como rascarme el elástico de las medias de calcetín. Yo le ayudaba con los estudios, no era muy buena estudiante. Siempre hacíamos los deberes en la suya. Así ella me encantaba y yo le ayudaba. Empate a cero. Después me casé y al poco tiempo nacieron mis hijos. P. nació cuando yo tenía veinticinco años y A. recién cumplidos los veintisiete. Un día, hace ya un pico de tiempo y todavía casada, estábamos sentados los cuatro en el parque escuchando el concierto de la banda municipal y unas personas más adelante estaba Luisa con su hijo y su marido. De espaldas a mí. Y a la vuelta del parque, paseando sola, cruzó por delante del coche Mariángeles. Me acuerdo de todo porque ese día pasó una cosa (otra cosa) que hace que no lo olvide.

Ayer comí en casa de mamá. Ella rellenaba unas truchas sobre la mesa, yo la miraba. Me hablaba de mi hermana A. que está embarazada de mellizas y a la que ya le han recomendado reposo, así que no sale y cada vez que la llamamos nos dice eso de tú no sabes lo que es esto, aquí, en casa, todo el santo día. Y mamá hablaba metiendo ajo picado, perejil y pellizcos de especias en las tripas de aquellas truchas. Decía que en esta vida no hay nada peor que no saber afrontar lo que te viene, y cogía las truchas y las iba poniendo perfectas sobre la fuente del horno. Una con la cabeza para acá, otra con la cabeza para allá. Y yo la miraba y me acordaba como hoy, de la cantidad de personas en las que me he apoyado para llegar hasta aquí, como Luisa y como Mariángeles, que también se acordarán de aquellos años, y tantos otros seres queridos que van y vienen, que pasan. Que no he venido sola y que nunca lo he estado, que todo ha tenido su sentido, su intercambio, sus finísimas hebras por las que caminar con suavidad. Viendo a mamá cocinar me vienen todas estas cosas a la cabeza y la mayoría casan divinamente, por asociaciones rapidísimas y acertadas todo cobra significado e importancia. Van pasando los días, y van pasando los años. Sentada frente a ella en silencio me pasa la vida entera. Entera. Desde que me servía patatas fritas y yo comencé a llamarlas ayayais porque me quemaba los dedos hasta ahora, viéndola tan mayor y tan preciosa como es. Con una felicidad y una familiaridad tan habitual como el que se rasca el elástico de sus medias de calcetín.

Y además es Domingo de Resurrección.

Domingo, 27 de Marzo de 2005 16:52.

Comentarios » Ir a formulario

Autor: p

Tienes muchísimo talento. La capacidad de ordenar las palabras de forma que no sólo significan algo, sino que llegan a emocionar. Y a reconfortar... Gracias.

Fecha: 27/03/2005 16:55.


gravatar.comAutor: Egonauta

Esta vez no te libras del ladrillo:

Rosa, Rosa, Rosa, La Donna è Mobile, la Malva(da)rosa. Tu blog, centro geométrico, punto de encuentro gravimétrico, de las medianas del recogimiento, de la lágrima, de la sonrisa apenas esbozada, de la risa, de la carcajada, y de nuevo la lágrima con la carcajada arrevoltijá, rezuma cachondeo, hondura, pasión, recochineo, bien hacer, abstracción, síntesis y hasta ladrillería ….. de todo salvo cordura. El “gracias :-)” que cierra los escritos es siempre un hasta luego, un vuelve pronto, un aquí te esperaré, un no me olvides…. si no vienes tendré frío, la luz está encendida, la llave en el dintel…… que te pongas un café, si vienes a deshora, mientras me arreglo un poco…. ponte cómodo en el sofá, el sillón está algo hundido…. cuidado al caminar no vayas a tropezar con los patines de los niños…..

Y al fondo del pasillo de tu blog siempre estás tú; Rosa, la Donna è Mobile, la Malvarosa…….

Egonauta

Fecha: 27/03/2005 20:58.


Autor: L'Enfant Terrible

No dudo que de pequeña fuese tan buena, ¡Dios cómo cambia la gente!

Ahora en serio Donna, ha plasmado usted toda una vida (emociones incluidas) en un breve relato, es usted una mujer excepcional. Gracias, mi niña.

Por cierto ¡¡¡¿¿¿qué otra cosa paso aquel día en el parque???!!!

¿No nos ira a dejar con esa terrible duda,...o sí?

Fecha: 27/03/2005 22:44.


Autor: r

(qué erre más ridi, oye)

Ayer lei todo ésto que habéis escrito y claro, me ha dado que pensar. Resulta que es curioso el resultado que el mismo relato haya producido en todo el que lo ha leido. La historia sólo yo la conozco, incluso puede ser que la haya cambiado a placer para amoldarla a lo que necesito recordar, o puede que no. Puede que sea sencillamente eso que pone ahí, pero por muy bien que usted diga que lo hago, querido p, la frescura y las imágenes están todas aquí (en la cabeza) y aquí (en el corazón), y nunca podré volcarlas por entero. Gracias a Dios.

Un beso, p.

Fecha: 28/03/2005 14:22.


Autor: La donna è mobile

Así que Malva(da)rosa, ¿eh?

Egonauta, siempre he dicho que aquí lo importante es aprovechar este viento y juntarnos en el blog que sea. No vuelvo a citar a nadie (que después llega Glup con la rebaja), pero es cierto que lo que se cuelga en mi casa lo agradezco mucho. Me la llena de color y de buenas personas y oye, hasta ahí podíamos llegar.

Nos hemos encontrado unas cuantas buenas personas, y está muy bien que aprendamos las unas de las otras. Yo con vosotros lo hago a diario y estas cosas quieras que no, también hacen madurar.

Pues eso.

Qué gracias, :-))))

(por cierto, que no sé si os pasará a vosotros, supongo que sí, pero voy haciendo limpieza en la lista de Favoritos y al final siempre visito a los mismos. La semana pasada la dejé en menos de la mitad. Y de esa mitad, a diario, a diario, sólo voy a casa de seis o siete. Al final la red no es tan grande como dicen.)

Fecha: 28/03/2005 14:31.


Autor: La donna è mobile

Ay, mi querido Tolesenfántsdelapatrí, lo que pasó ese día empieza por eme y no es buena mentarla para que no gire la cabeza hacia aquí. Así que mejor dejarla por ahí, vagando buscando seres realmente maaaaaaaaaaaaalos, maaaaaaaaaaaaaaaaaaalos en los que centrarse.

Gracias a ti, vida, que eres lo más alegre que he conocido nunca.

Un abrazo y un beso y un sobo y un par de cosas de esas que sólo hacen las chicas malas. Tengo una reputación que mantener...

:-)))

Fecha: 28/03/2005 14:38.


Autor: La donna è mobile

Y ahora levantad los pies que voy a pasar una escoba.

Fecha: 28/03/2005 14:40.


gravatar.comAutor: oracle

los personajes secundarios, para mi, dan ese añadido que hace decantar la balanza, hace rebosar el vaso, hace decidir finalmente. esos personajes secundarios que desaparecen de repente y nunca se echan en falta. ellos son los desencadenantes de casualidades. asi los llamo yo

Fecha: 29/03/2005 08:07.


Autor: La donna è mobile

La historia sería un monólogo sin ellos, oracle. Bien visto.

:-)))) un beso

Fecha: 29/03/2005 15:05.


Autor: Kit

La gente de paso y lo que nos dejan. Y los que quedan siempre, la que queda siempre, la madre. Magníficamente contado, Donna. Un gusto leerte.

Fecha: 29/03/2005 15:31.


Autor: La donna è mobile

Qué cosas. De todas las personas que vamos conociendo, son muy pocas las que van quedando. Poquísimas. Hace algún tiempo hablabámos en otra parte de la familia. La familia, para bien o para mal es la última capa de la cebolla. A veces son un peñazo, la mayoría de las veces SON UN PEÑAZO. Pero están siempre ahí, para bien o para mal siempre ahí.

Con ésto, si al resto de pasajeros de la cosa ésta no somos capaces de ir sacándoles todo lo que puedan darnos, entregándoles además mucho muchísimo, entonces estamos como bajo la lluvia, dejando que las gotas nos chorreen por la cara abajo sin inmutarnos, y sin aprovechar la cosa ésta, que es ésta, tan puta y tan corta.

Un beso, Kit :-))))

Fecha: 29/03/2005 17:13.


Autor: Pedro (Glup)

Pues bueno...
Gracias, muchas gracias, eres muy generosa al compartir estos recuerdos.

Fecha: 29/03/2005 19:42.


Autor: Aldebarán

Que cosa más linda has escrito. Me gusta mucho.

Un preguntita: ¿Frecuentas todavía a Luisa y Mariángeles?

Un saludo, conmovido

Fecha: 29/03/2005 22:05.


Autor: Saf

Pasa la vida, pasan los años, pasan las personas.... y nos vamos quedando solo con los que nos siguen. ¿Dónde está el mundo que conocimos, dónde los que tanto nos quisieron?
Yo ya no tengo a nadie delante, Rosa.
Y leo lo que escribes -tan bien y tan sentido- y recuerdo que una vez yo me sentaba en una cocina a mirar... y mi madre hablaba de aquellos ocultos hilos que unen a las madres con las hijas...

La vida es una maravillosa aventura.

Un beso y mil gracias por este blog tuyo,

Saf ;-))

Fecha: 29/03/2005 22:21.


gravatar.comAutor: muralla

Me encanta leerte y ver como conviertes lo cotidiano en mágico.
Sí, la vida pasa y nos va dejando girones de alegrías y de penas, pero el recuerdo es bello si sabemos guardarlo.
La familia...como tú dices siempre está ahí, para bien o para mal...
Besos. Muralla.

Fecha: 30/03/2005 17:01.


Autor: Jesús

Qué texto tan precioso, Donna, lo he leído varias veces y siempre me emociona. Escribes maravillosamente.

Fecha: 30/03/2005 22:44.


Autor: La donna è mobile

Bueno, generosos .. generosos, vosotros, que lo recibís así. A mí lo único que me puede es la pasión por comprenderlo todo y escribirlo.

Un beso, Glup (mira que comerte mi paraguas)

Fecha: 31/03/2005 01:33.


Autor: La donna è mobile

Hola Aldebarán, gracias :-)))

No, no las veo. Luisa tiene una ferretería en un barrio muy lejano. Lo sé porque nuestros hijos son de la misma edad y a veces hemos coincidido pues eso, en los parques, en los paseos con las meriendas, en esas cosas.

A Mariángeles la vi hace poco otra vez, tiene una asesoría y sigue soltera. Nada.

Las dos eran y siguen siendo unas bellísimas personas. Lo sé porque cuando nos encontramos, a pesar del tiempo que dejamos correr entre una vez y otra, ponen cara de seguir siéndolo.

Gracias otra vez, :-)))

Fecha: 31/03/2005 01:37.


Autor: La donna è mobile

Sí, cada día que pasa nos vamos quedando más solas, Saf, me doy cuenta. Todo el que viaja delante nuestro acabará cayendo, antes, después. Incluso los que viajan detrás.

Es devastadora la muerte, me acuerdo muy bien del día que murió mi hermana. Si mi madre se acuerda la mitad de bien de lo que yo lo hago, y ésto es algo que da risa porque imagina ella lo que debía querer a su hija mayor, no sé como todavía puede sacar vida de ninguna parte.

Y la tiene. No veas lo que empuja la señora. A mí nunca deja de ayudarme, nunca. Cuando creo que pasa un tiempo sin saber nada de ella (un día, dos, qué raro que no haya aparecido esta mujer) tocan el timbre, mecccccccc te traigo una fuente de croquetas, o una bolsa de pescado, o mira, baja, que nos vamos a comprar fruta juntas o ya en el colmo de las madres, dime qué talla gastan los crios que les compré camisetas interiores y éstas me parece que son grandes.

Y lo que ha pasado, que no sabes cuanto y qué malo (es que la pobre ha hecho por nosotras lo que yo ya no podría devolverle). Y se rie tan agusto cuando consigues hacerla sonreir...

No sé a qué te agarras tú ahora que ya no la tienes, pero debe ser muy difícil. Miramos a nuestros hijos con todo el amor del mundo y entonces comprendemos el porqué de tantas cosas. Pero sólo entonces. Las madres, las madres...

Fecha: 31/03/2005 01:49.


Autor: La donna è mobile

Gracias a ti, Saf, pero muchas. :-))) (todas, vaya)

Siempre fui muy alegre, Muralla, antes mucho más que ahora. Me acuerdo que mi madre, ya que el tema la ronda y la ronda, antes de las entrevistas de trabajo siempre me decía "hija, tú no vayas a reirte así como tú te ries" y es a veces, mucha gente, asocia la felicidad y el optimismo con la gilipollez, y no sé yo, no sé yo, de donde sacarán eso. Uvas verdes zorras jodidas. Supongo.

Gracias Muralla a ti (otra que tal), siempre :-)))

Fecha: 31/03/2005 01:54.


Autor: La donna è mobile

Lo que no sé es de qué te extrañas, Jesús. Tú, que pareces de mi familia, tan cercano tan cálido, ya deberías saberlo todo, ¿no?

Gracias, XDDDD

Fecha: 31/03/2005 01:58.


Autor: Jesús

Yo cada día sé menos, Donna. (Y además este año la primavera me está afectando más que otras veces: estoy hecho polvo).

Un beso.

Fecha: 02/04/2005 00:27.


gravatar.comAutor: Ernesto

Te he sentido y aún llevo un nudo en la garganta. No te he sentido. He "sido" tú sintiendo todo eso que las palabras apenas sugieren y, a menudo, dificultan decir. Y, mientras "mi" madre rellenaba las truchas con puñaditos de ternura, lo he sabido todo (creo que ese fragmento es lo mejor que he leído en toda mi vida de lector compulsivo: repito, lo mejor de lo mejor).

Fecha: 24/05/2005 19:55.


Autor: La donna è mobile

(pues yo lo acabo de releer y le pegaba la vuelta como a un calcetín; ya no me gusta nada. Como decía Heningway: "Son leones muertos")

Ernesto, que te voy siguiendo... ¿no me ves?

Fecha: 24/05/2005 20:12.


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